¡Qué! ¿Nos vamos?

Cometí el error de pensar que cambiar era algo a mi elección, pero no. Era obligadamente esencial. Empiezo una vez más un camino, un camino distinto. Uno mucho más complicado que nunca, y es el de desnudarme para volver a vestirme (o para no volver a hacerlo).
¿Cruzamos los dedos?…¡No, no hay tiempo! ¡vamos y punto!

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