Héroes sin voz, héroes en la sombra

palestina.resiste

23 de Julio de 2014. Gaza sigue resistiendo.

Me animo a escribir este post porque mientras venía a casa he escuchado algo, o mejor dicho, a alguien, que me ha emocionado. Muchas son las personas que me inspiran y muchas son siempre las figuras que uno tiende a tener como ejemplo (entendiendo por muchas personas a un par de pares o a un par a secas), pero me causan un enorme respeto esos desconocidos que sin capa, sin antifaz o sin parafernalia alguna se visten de heroes en la sombra. Se visten como personas normales, hablan como personas normales y “viven” como personas normales, pero no lo son. Ellos son heroes. Héroes sin voz, héroes en la sombra.

Concretamente este héroe se llama David Segarra. Lo describen como periodista, diseñador gráfico y documentalista, pero quizás esos sean los títulos menos destacables que posea, pues aunque no grabados con tinta en papel satinado, posee otros como el de cooperante indefinido, ser humano o el de persona responsable y comprometida con la sociedad. Su mayor arma, su cámara. Con ella dispara y captura lo que otros no se atreven por un lado y lo que otros no quieren que sea mostrado por otro. Ha documentado con ella el conflicto palestino israelí, pero lejos de ser un corresponsal de guerra, se ha puesto la camiseta de Gaza y ha mostrado al mundo que el pueblo palestino tiene mucho que enseñarnos a todos. Gente amable, gente respetuosa y educada, gente que sin tener nada te lo da todo (cómo si de una ley metafísica se tratase, esto se repite en todo el mundo, y es que de una forma humanamente estúpida e irracional para nosotros los subcidentales, se cumple que en aquellos sitios dónde incluso el hambre aprieta, no es más rico quién más tiene, sino quién menos necesita y con quién más comparte) y gente que frente a las bombas de la vida, saca su mejor sonrisa y sus ganas de sobrevivir. Pero si hablamos de los logros de este héroe desconocido, destaca frente a todos los demás el de salir vivo del ataque a la flotilla de Gaza, dónde murieron nueve personas en manos del ejercito israelí. David fue encarcelado durante tres días, pero gracias a Dios no existe, pudo volver sano y salvo (no sin antes terminar su trabajo). Adjunto aquí las palabras que le dedicó la madre de David al embajador de Israel en España cuando este fue liberado.

Sr. Schutz:

Soy la madre de David Segarra Soler. Son las cinco de la madrugada del día 2 de Junio. Amanece en Valencia y acabo de enterarme de la liberación de todo los secuestrados en territorio israelí, entre ellos, mi hijo.

Debo confesarle que en estos momentos no siento ningún odio ni hacia usted ni hacia el Estado que representa, pero no por un motivo altruista, ni noble, ni religioso, sino por puro egoísmo : el odio destruye. Y un buen ejemplo de ello lo está dando su país al mundo. Nacido del sentimiento de culpabilidad colectiva de una Europa cobarde que no supo defender a sus ciudadanos judíos de otro odio monstruoso y autodestructivo, el odio nazi, parece como si la Historia no les hubiera enseñado nada.

Están repitiendo las mismas pautas de odio, de muerte, de deshumanización del contrario, de ocupación de territorios, de construcción de muros y alambradas, de soberbia racial… sólo que ahora las víctimas ya no llevan una estrella cosida a la ropa, ni el ghetto está en Varsovia. Está en Gaza y Cisjordania.

No quiero contarle el infierno personal por el que he transitado éstos días. Sería ridículo al lado del continuo y diario dolor de las madres palestinas.

Yo soy una afortunada, mi hijo David vuelve de la masacre del “Mavi Marmara” sano y salvo.
Ustedes le habrán podido destrozar su única arma letal: la cámara de video. Pero lo que en su ciego odio olvidan es que los seres humanos tienen ojos, oídos, boca y memoria para contarle al mundo todo el horror del que fueron testigos.

Y contra eso, Señor Schutz, toda su poderosa propaganda no puede hacer nada.

Me despido de usted sin más, y en el momento más emocionante de mi vida le expreso a Vd. como representante de Israel en mi país, mi más profunda lástima. Tanta lástima como es inmensa la admiración por mi hijo, a quien ustedes, con toda su maquinaria de terror, no han podido doblegar. Igual que jamás conseguirán doblegar el espíritu del Pueblo Palestino.

¿Le deja a uno sin palabras verdad? Lo curioso es que es el hecho de la liberación de su hijo lo que desencadena que la madre escriba esta carta, pero curiosamente no es una carta egoísta en la que pide paz para su hijo o un trato diferente por ser periodista en zona de guerra. Es una carta escrita a posteriori en la que escribe desde España en nombre de palestina y de la raza humana, sin egoísmos familiares, que entrarían dentro de lo normal…pero sin ellos. Se lee en sus letras su dolor no tanto por lo que ha podido ver y sufrir su hijo sino por ese pueblo al que continuamente le quieren borrar la sonrisa de la cara. Palestina no es odio, palestina no es dolor, palestina no es guerra, palestina no son moros (que más nos dará a los occidentales, si para nosotros todos los musulmanes son iguales…¿no? Eso sí, que EEUU no sepa dónde esta España en el mapa y que también nos meta en el saco de “país pobre de mierda que importa tres pepinos” sí nos importa. Hipócritas, somos unos hipócritas.). Gaza tiene mucho más que mostrar al mundo que guerras y dolor. Porque no he estado allí ni creo que pueda tener la fortuna de vivir lo que otros sí hicieron pero en Gaza tienen mucho que enseñarnos de la vida como por ejemplo:

– A vivir más rodeados de nuestras familias. Allí mantienen la forma tradicional de vivir toda la familia (tíos, primos, abuelos etc) a escasos metros unos de otros, de forma que son comunes las comidas familiares, los cánticos posteriores etc. Viven unidos.

-Los niños son sagrados, y trabajan para que estos puedan ser niños cuando la vida les pide a gritos ser adultos. En el zoológico de palestina, por causas obvias de guerra, se quedaron sin sus zebras y no sabían qué hacer para que los niños pudiesen ver animales diferentes a los que en Gaza habitan. El dueño del zoo, dejando de lado el pensamiento capitalista y pensando únicamente en hacer sonreír a los niños palestinos tuvo una gran idea. En palestina siguen usando burros para el transporte por el precio excesivo del combustible, por lo que cogió burros palestinos y los pinto como si fuesen zebras africanas. Un adulto fácilmente se daría cuenta, pero los niños palestinos tuvieron la posibilidad de ver algo de otro mundo, algo de un mundo alejado de aquello que habitaba allí con ellos.

Burros-rayas-suplen-cebras-zoo-Gaza

Sí, nosotros tenemos mucho que aprender de esos que pensamos son “de un mundo peor”. Y mucho más de lo que ellos tienen que aprender de nosotros casi diría yo. ¿Nosotros? Sí, nosotros los europeos. Una sociedad con síntomas psicopáticos en sus cúpulas políticas, con una falta de amor al prójimo que da hasta vergüenza y con un afán de aplastar para crecer que nos tiene ulcerados.

Sí, nosotros también estamos enfermos, pues no es síntoma de buena salud estar adaptado a una sociedad profundamente enferma.

Pray for Gaza!

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